{"id":14664,"date":"2015-03-11T12:29:39","date_gmt":"2015-03-11T17:29:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.vetpraxis.net\/?p=14664"},"modified":"2015-03-11T12:29:39","modified_gmt":"2015-03-11T17:29:39","slug":"uso-y-abuso-de-los-glucocorticoides-en-medicina-veterinaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vetpraxis.academy\/articles\/2015\/03\/11\/uso-y-abuso-de-los-glucocorticoides-en-medicina-veterinaria\/","title":{"rendered":"Uso y Abuso de los Glucocorticoides en Medicina Veterinaria"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-14666\" src=\"https:\/\/www.vetpraxis.net\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/ART1103-MA.jpg\" alt=\"ART1103 MA\" width=\"600\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/cdn.vetpraxis.net\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/ART1103-MA.jpg 600w, https:\/\/cdn.vetpraxis.net\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/ART1103-MA.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p>Hace unos 15 o 20 a\u00f1os la Neurolog\u00eda Veterinaria era bastante sencilla: en relaci\u00f3n al diagn\u00f3stico, eran relativamente pocas las enfermedades que se conoc\u00edan en profundidad y, en relaci\u00f3n a la terap\u00e9utica, exceptuando a los pacientes convulsivos, los que no mejoraban con glucocorticoides (GC) y vitamina del complejo B eran serios candidatos a la eutanasia\u2026<\/p>\n<p>El panorama es muy distinto en la actualidad. La mayor comprensi\u00f3n respecto de la fisiopatolog\u00eda y la etiopatog\u00e9nesis de muchas enfermedades han permitido mejorar sustancialmente el diagn\u00f3stico antemortem de las enfermedades neurol\u00f3gicas, entender mejor los procesos m\u00f3rbidos que afectan el SN, y ofrecer tratamientos m\u00e1s eficaces a nuestros pacientes.<\/p>\n<p>Sin embargo, desgraciadamente no hay un traslado directo de todos estos avances en el conocimiento a la atenci\u00f3n cl\u00ednica de cada d\u00eda. Salvo honrosas excepciones, los GC se contin\u00faan usando del mismo modo que hace 20 a\u00f1os, sin poner atenci\u00f3n en sus indicaciones precisas, en sus contraindicaciones, y en la cascada de efectos que desencadenan en el organismo. En este punto, vale la pena aclarar un concepto: no es que haya f\u00e1rmacos buenos y malos. Hay m\u00e9dicos que los usan correctamente, y otros que los utilizan en forma indebida.<\/p>\n<p>Los GC son los f\u00e1rmacos m\u00e1s potentes y efectivos en la prevenci\u00f3n y supresi\u00f3n de la inflamaci\u00f3n causada por est\u00edmulos mec\u00e1nicos, qu\u00edmicos, infecciosos e inmunol\u00f3gicos. Desde la identificaci\u00f3n de la primera mol\u00e9cula con actividad glucocorticoidea en 1937 hasta nuestros d\u00edas, han sido numerosas sus aplicaciones farmacol\u00f3gicas. Sin embargo, solo recientemente hemos avanzado en el conocimiento de su mecanismo molecular de acci\u00f3n gracias al desarrollo de nuevas t\u00e9cnicas de biolog\u00eda molecular.<\/p>\n<p>Vale la pena hacer un breve repaso de lo que sucede cuando introducimos un GC en el organismo de nuestros pacientes.<\/p>\n<p>Los GC realizan sus acciones a trav\u00e9s de la uni\u00f3n a un receptor intracitoplasm\u00e1tico espec\u00edfico. En ausencia de hormona, este receptor se localiza en el citosol formando complejos con diversas prote\u00ednas incluyendo la prote\u00edna de choque t\u00e9rmico 90 (Hsp90), la prote\u00edna de choque t\u00e9rmico 70 (Hsp70) o la prote\u00edna FKBP52 (prote\u00edna 52 de uni\u00f3n a FK506). El cortisol, GC end\u00f3geno, es capaz de difundir a trav\u00e9s de la membrana celular, llegar al citoplasma y unirse al receptor de glucocorticoides, liberando las prote\u00ednas de choque t\u00e9rmico. Esta nueva forma activada del receptor de GC unido al cortisol presenta dos mecanismos principales de acci\u00f3n: uno de transactivaci\u00f3n y otro de transrepresi\u00f3n. La transactivaci\u00f3n es un mecanismo directo de acci\u00f3n que implica la homodimerizaci\u00f3n del receptor, su translocaci\u00f3n por transporte activo al interior del n\u00facleo celular y su uni\u00f3n a secuencias espec\u00edficas del ADN que activan la transcripci\u00f3n de los genes diana. El tipo de respuesta biol\u00f3gica que producir\u00e1 depender\u00e1 del tipo celular donde tenga lugar. La transrepresi\u00f3n es un mecanismo indirecto de acci\u00f3n que implica la uni\u00f3n de la forma activada del receptor de glucocorticoides con otros factores de transcripci\u00f3n tales como NF-kB o AP-1, impidi\u00e9ndoles su uni\u00f3n a sus genes diana y reprimiendo la expresi\u00f3n de estos genes. El n\u00famero de genes regulados directamente por los GC se estima entre 10 y 100.<\/p>\n<p>El principal efecto antiinflamatorio de los GC se basa en la inhibici\u00f3n de la transcripci\u00f3n gen\u00e9tica de numerosos genes que codifican prote\u00ednas proinflamatorias, entre las que se incluyen numerosas citocinas \u2013las interleucinas (IL) 1, 2, 3, 4, 5, 6, 11 y 13, el factor de necrosis tumoral alfa, el factor estimulante de colonias de granulocitos y macr\u00f3fagos (GM-CSF)\u2013, quimiocinas (IL-8, RANTES, prote\u00edna I\u03b1 inflamatoria de los macr\u00f3fagos, prote\u00ednas quimiot\u00e1cticas de monocitos 1, 2, 3 y 4, eotaxina), mol\u00e9culas de adhesi\u00f3n (mol\u00e9cula 1 de adhesi\u00f3n intracelular, mol\u00e9cula 1 de adhesi\u00f3n de c\u00e9lulas vasculares, E-selectina) y enzimas reguladoras de la s\u00edntesis de mediadores (\u00f3xido n\u00edtrico sintetasa inducible, ciclooxigenasa 2, fosfolipasa A2 [PLA2] citoplasm\u00e1tica). Todas estas acciones se realizan a trav\u00e9s de diferentes mecanismos moleculares (gen\u00f3micos y no gen\u00f3micos) a trav\u00e9s de los cuales se sabe que los GC pueden regular la transcripci\u00f3n gen\u00e9tica.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la respuesta inmunitaria humoral, los GC tienen importantes efectos en la respuesta celular. Disminuyen la supervivencia de eosin\u00f3filos y reducen de forma significativa las c\u00e9lulas dendr\u00edticas (presentadoras de ant\u00edgenos), lo cual contribuye al efecto antiinflamatorio que se observa en las enfermedades al\u00e9rgicas. Los GC tambi\u00e9n inhiben la exudaci\u00f3n de plasma y la secreci\u00f3n mucosa glandular, adem\u00e1s de disminuir la presencia de otras c\u00e9lulas como los linfocitos o los bas\u00f3filos, especialmente cuando se utilizan durante largos per\u00edodos o a dosis elevadas.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n a sus efectos sobre el metabolismo intermediario, los GC aseguran la concentraci\u00f3n de glucosa en plasma y el almacenamiento de gluc\u00f3geno en h\u00edgado y m\u00fasculo. En consecuencia, movilizan los amino\u00e1cidos en las prote\u00ednas de los tejidos para que sean convertidos por el h\u00edgado en glucosa (gluconeog\u00e9nesis); promueven, adem\u00e1s, la s\u00edntesis de gluc\u00f3geno a partir de la glucosa y reducen la penetraci\u00f3n de la glucosa en las c\u00e9lulas de los tejidos. En el tejido graso los GC ejercen un complejo n\u00famero de efectos. Debido al aumento del apetito y de la ingesta cal\u00f3rica, y a la interferencia en la penetraci\u00f3n de glucosa en las c\u00e9lulas, desencadenan la secreci\u00f3n de insulina; favorecen o estimulan tambi\u00e9n la acci\u00f3n de otros agentes lipol\u00edticos como la de las catecolaminas. Asimismo, los GC redistribuyen la grasa en el organismo promoviendo, en los humanos, su dep\u00f3sito en la mitad superior del cuerpo y reduci\u00e9ndolo en la inferior.<\/p>\n<p>Los GC act\u00faan tambi\u00e9n sobre el equilibrio hidroelectrol\u00edtico en grado diverso seg\u00fan el tipo compuesto. Mantienen adecuadamente el flujo renal y la velocidad de filtraci\u00f3n glomerular, lo que explica que el cortisol, a pesar de tener una acci\u00f3n mineralocorticoide y facilitar la reabsorci\u00f3n de Na+, pueda incrementar la diuresis. En el tubo intestinal, tras la activaci\u00f3n de receptores cortis\u00f3licos y aldoster\u00f3nicos, facilitan la reabsorci\u00f3n de Na+ y la eliminaci\u00f3n de K+; reducen tambi\u00e9n la absorci\u00f3n de Ca2+ que contribuye a provocar la desmineralizaci\u00f3n \u00f3sea.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n al sistema musculoesquel\u00e9tico, tanto la reducci\u00f3n como el exceso de actividad GC provocan debilidad muscular, aunque por mecanismos diferentes. Las dosis excesivas de GC provocan catabolismo proteico en los m\u00fasculos provocando reducci\u00f3n de la masa muscular, con la debilidad y la fatiga consiguientes. Provocan tambi\u00e9n una disminuci\u00f3n en la perfusi\u00f3n vascular del m\u00fasculo que contribuye a su menor nutrici\u00f3n y desarrollo. En el hueso, los GC a dosis altas aumentan el catabolismo de la matriz e inhiben la actividad osteobl\u00e1stica; pero como, adem\u00e1s, perturban la absorci\u00f3n de calcio en el intestino al inhibir la acci\u00f3n de la vitamina D a ese nivel, provocan hiperactividad paratiroidea y la consiguiente estimulaci\u00f3n osteocl\u00e1stica. Como resultado de todo ello se favorecen la resorci\u00f3n \u00f3sea y la instauraci\u00f3n de osteoporosis.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n al sistema cardiovascular, los GC pueden ejercer en ciertas situaciones un efecto inotr\u00f3pico directo o una acci\u00f3n antit\u00f3xica sobre el miocardio. En los vasos tambi\u00e9n pueden favorecer su reactividad a las catecolaminas y otras sustancias presoras; la inhibici\u00f3n de la NO-sintasa a nivel vascular contribuir\u00eda a reducir factores end\u00f3genos vasodilatadores que pueden ser particularmente liberados en situaciones de shock inmunol\u00f3gico y endot\u00f3xico. Ello explicar\u00eda la capacidad de los GC para superar la hipotensi\u00f3n en estas situaciones.<\/p>\n<p>Dada la abundancia de receptores corticoides en el SNC, su acci\u00f3n fisiol\u00f3gica a ese nivel es importante a corto y a largo plazo. La carencia de cortisol en el hipoadrenocorticismo, y su exceso en el hiperadrenocorticismo, sea espont\u00e1neo o iatrog\u00e9nico, origina en los humanos cuadros psiconeurol\u00f3gicos que comprenden desde la sensaci\u00f3n de bienestar o de euforia hasta estados claramente psic\u00f3ticos. Es frecuente que la hormona mejore el humor, pero puede provocar insomnio, intranquilidad o hiperactividad motora; en ocasiones produce ansiedad o depresi\u00f3n, o reacciones psic\u00f3ticas.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n a la interacci\u00f3n con otras hormonas, la administraci\u00f3n de GC en cantidades elevadas durante la fase de crecimiento produce el bloqueo de la acci\u00f3n de algunos est\u00edmulos sobre la liberaci\u00f3n de hormona de crecimiento. A ello se suma una acci\u00f3n inhibidora directa sobre los cart\u00edlagos de crecimiento (condrocitos). El resultado de ambas acciones es una detenci\u00f3n del crecimiento. Inhiben tambi\u00e9n la secreci\u00f3n de otras hormonas hipofisarias en respuesta a sus est\u00edmulos espec\u00edficos: la de la TSH en respuesta a la TRH y las de las gonadotropinas en respuesta a la GnRH. Adicionalmente, reducen la formaci\u00f3n de T3 a partir de T4. En cambio, facilitan la s\u00edntesis de adrenalina a partir de la noradrenalina en la m\u00e9dula adrenal.<\/p>\n<p>Todo esto es lo que producimos cuando decidimos administrar GC a nuestros pacientes. Por ese motivo, debemos considerar concienzudamente si realmente son necesarios, qu\u00e9 tipo de GC utilizaremos, y en qu\u00e9 dosis lo administraremos.<\/p>\n<p>Cada vez utilizo menos GC en la pr\u00e1ctica neurol\u00f3gica, y sin embargo mis resultados son cada vez m\u00e1s satisfactorios.<\/p>\n<p>Cu\u00e1ndo debemos utilizar GC? Sus indicaciones precisas son las enfermedades inmunomediadas (las devastadoras meningoencefalitis, tan frecuentes de observar) y las neoplasias del SN. En estos trastornos no hay ning\u00fan otro f\u00e1rmaco que pueda reemplazarlos, y constituyen la terapia primaria. Los utilizo tambi\u00e9n, con ciertos recaudos, en la enfermedad de disco intervertebral cr\u00f3nica (protrusiones discales). Obviamente, siempre combin\u00e1ndolos con una adecuada protecci\u00f3n g\u00e1strica.<\/p>\n<p>Cu\u00e1ndo no debemos utilizar los GC? En los traumatismos, tanto medulares como craneoencef\u00e1licos. En el Trauma Medular Agudo (ex\u00f3geno o end\u00f3geno; recordar que la enfermedad extrusiva del disco intervertebral debe considerarse un traumatismo end\u00f3geno), el \u00fanico f\u00e1rmaco que constituye una opci\u00f3n de tratamiento es el succinato s\u00f3dico de metilprednisolona, sobre todo por su acci\u00f3n antioxidante y barredora de radicales libres m\u00e1s que por su efecto GC, y siempre dentro de las primeras 8 horas de producido el traumatismo. El resto de los GC no deber\u00eda utilizarse en este tipo de trastornos. Y, concretamente, en el Trauma Craneoencef\u00e1lico, su utilizaci\u00f3n est\u00e1 contraindicada porque aumenta el riesgo de muerte.<\/p>\n<p>Soy un convencido que los GC deber\u00edan adquirirse contra entrega de receta archivada. Antes de utilizarlos indiscriminadamente en cualquier trastorno neurol\u00f3gico deber\u00edamos pensar seriamente cu\u00e1les son sus indicaciones reales y sus contraindicaciones precisas. Y, al dosificarlos, deber\u00edamos considerar las consecuencias que provoca en todos los sistemas del organismo de nuestros pacientes.<\/p>\n<p>La Medicina Veterinaria ha avanzado much\u00edsimo en los \u00faltimos 10 a\u00f1os. Y cuando hablamos de Medicina Veterinaria nos referimos a todos los miembros de esta comunidad, a los investigadores de \u00e9lite, a los especialistas y a los cl\u00ednicos generales. La responsabilidad de generar nuevos conocimientos es de los investigadores; incorporar los avances cient\u00edficos es responsabilidad de los m\u00e9dicos que asisten al paciente diariamente. Hago un llamado a la comunidad veterinaria para que ejerzamos la profesi\u00f3n en forma responsable; la \u00fanica manera de hacerlo es estudiando y capacit\u00e1ndonos en forma permanente. Replantearnos la manera en que utilizamos los GC puede ser un buen punto de partida.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Reichstein T, Von Euw J. Constituents of the adrenal cortex: isolation of substance Q (desoxycorticosterone) and R with other materials. Helvet Chim Acta. 1938;21:1181.<br \/>\nAdcock IM. Glucocorticoids: new mechanisms and future agents. Curr Allergy Asthma Rep. 2003;3:249-57.<br \/>\nPelaia G, Vatrella A, Cuda G, Maselli R, Marsico SA. Molecular mechanisms of corticosteroid actions in chronic inflammatory airway diseases. Life Sci. 2003;72:1549-61.<br \/>\nAdcock IM, Ito K. Molecular mechanisms of corticosteroid actions. Monaldi Arch Chest Dis. 2000;55:256-66.<br \/>\nCos\u00edo BG, A. Torrego A, Adcock IM. Mecanismos moleculares de los glucocorticoides. Arch Bronconeumol. 2005;41(1):34-41<br \/>\nMojica Rojas A, Rada Escobar R, Mart\u00ednez Caballero A, Monta\u00f1a L\u00f3pez J, Rinc\u00f3n Sierra O. Receptor glucocorticoide humano y sus mecanismos g\u00e9nicos. Rev Colomb Neumol 2011; 23(1): 9-15.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace unos 15 o 20 a\u00f1os la Neurolog\u00eda Veterinaria era bastante sencilla: en relaci\u00f3n al diagn\u00f3stico, eran relativamente pocas las enfermedades que se conoc\u00edan en\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":14666,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3,129,1],"tags":[],"class_list":["post-14664","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","category-neurologia-articulos","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vetpraxis.academy\/articles\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14664","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vetpraxis.academy\/articles\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vetpraxis.academy\/articles\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vetpraxis.academy\/articles\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vetpraxis.academy\/articles\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14664"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vetpraxis.academy\/articles\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14664\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vetpraxis.academy\/articles\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14666"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vetpraxis.academy\/articles\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14664"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vetpraxis.academy\/articles\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14664"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vetpraxis.academy\/articles\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14664"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}