{"id":16097,"date":"2015-11-23T16:08:57","date_gmt":"2015-11-23T21:08:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.vetpraxis.net\/?p=16097"},"modified":"2015-11-23T16:08:57","modified_gmt":"2015-11-23T21:08:57","slug":"un-labrador-en-el-hospital-de-emergencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vetpraxis.academy\/articles\/2015\/11\/23\/un-labrador-en-el-hospital-de-emergencias\/","title":{"rendered":"Un labrador en el hospital de emergencias"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-16114 size-full\" src=\"https:\/\/www.vetpraxis.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/figura.png\" alt=\"figura\" width=\"565\" height=\"412\" srcset=\"https:\/\/cdn.vetpraxis.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/figura.png 565w, https:\/\/cdn.vetpraxis.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/figura.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 565px) 100vw, 565px\" \/><\/p>\n<p><strong>Autor colaborador:<\/strong><\/p>\n<p>Joe Spoo, DVM<\/p>\n<p>Tea Veterinary Clinic<\/p>\n<p>Tea, SD<\/p>\n<p>Un Labrador Retriever macho, castrado, de 4 a\u00f1os de edad, de 37.3 kg (82 lb) fue llevado al hospital local de emergencias con molestias primarias como letargo grave de s\u00fabita aparici\u00f3n, anorexia y debilidad tras dos episodios de v\u00f3mitos a inicios del d\u00eda. \u00a0Durante el examen inicial, se mostr\u00f3 deprimido, pero receptivo. \u00a0Su temperatura fue de 105.2 F y sus ojos parec\u00edan hundidos; sin embargo, los ex\u00e1menes adicionales fueron normales. \u00a0El an\u00e1lisis hematol\u00f3gico inicial, que incluy\u00f3 un hemograma completo y un an\u00e1lisis bioqu\u00edmico, revel\u00f3 solo hipoglucemia (65 de un rango de 70 a 143). \u00a0Las primeras radiograf\u00edas fueron normales al igual que un examen de ecograf\u00eda abdominal. \u00a0Despu\u00e9s de afeitarle para la ecograf\u00eda se observ\u00f3 una reacci\u00f3n cut\u00e1nea en el abdomen, que en ese momento no estaba bien caracterizada, y se pens\u00f3 que podr\u00eda deberse al afeitado.<\/p>\n<p>Los cuidados paliativos iniciales consistieron en Plasmalyte por v\u00eda intravenosa con dextrosa al 2.5 %, ampicilina, cerenia y famotidina. \u00a0En la ma\u00f1ana no hubo ning\u00fan cambio en la temperatura pero la glucosa en la sangre se hab\u00eda elevado a 85.<\/p>\n<p>El paciente fue trasladado a nuestra cl\u00ednica para recibir atenci\u00f3n continua y diagn\u00f3stico. \u00a0Durante la presentaci\u00f3n inicial, estuvo muy deprimido y febril, con v\u00f3mito y las lesiones que se hab\u00eda observado en el abdomen ahora parec\u00edan ser petequias. \u00a0Se envi\u00f3 las radiograf\u00edas electr\u00f3nicamente a un radi\u00f3logo, y debido a las petequias y la hipoglucemia inicial, se decidi\u00f3 evaluar la funci\u00f3n hep\u00e1tica y repetir el hemograma completo.<\/p>\n<p>Un hemograma de nuestro laboratorio mostr\u00f3 un aumento de los leucocitos con respecto a la noche anterior, aunque solo estaban ligeramente elevados (17.43 de un rango de 6 a 17). \u00a0En la cl\u00ednica se realiz\u00f3 pruebas biliares antes y despu\u00e9s de los alimentos y los resultados estuvieron dentro de los l\u00edmites normales. \u00a0El radi\u00f3logo consider\u00f3 que las radiograf\u00edas de t\u00f3rax fueron normales, y la \u00fanica anormalidad en las im\u00e1genes abdominales fue un patr\u00f3n de gas generalizado.<\/p>\n[hidden title=\u00bbhola\u00bb sc_id=\u00bbsc1&#8243;]\n<p>Nuestras \u00fanicas anomal\u00edas hasta este momento eran fiebre, hipoglucemia inicial y petequias. Con este conocimiento, nuestro diagn\u00f3stico de trabajo fue malestar estomacal no identificado, lo que resulta en translocaci\u00f3n bacteriana y sepsis. \u00a0Con la presencia de petequias, y la preocupaci\u00f3n por la sepsis, se decidi\u00f3 enviar un perfil de coagulaci\u00f3n (PT, PTT, fibrin\u00f3geno y d\u00edmero D) a Abaxis Veterinary Reference Laboratories (AVRL).<\/p>\n<p>A la espera de los resultados del laboratorio externo, y sin cambios en la condici\u00f3n o la temperatura del paciente, se modific\u00f3 el plan terap\u00e9utico con el fin de proporcionar una cobertura m\u00e1s amplia mediante antibi\u00f3ticos y antiem\u00e9ticos. Se cambi\u00f3 a ondansetron, enrofloxacina, cefazolina y famotidina. \u00a0Al final del d\u00eda, su temperatura hab\u00eda comenzado a disminuir y, adem\u00e1s, se incluy\u00f3 el probi\u00f3tico Prostora Max, despu\u00e9s de controlar el v\u00f3mito.<\/p>\n<p>El paciente permaneci\u00f3 estable durante toda la noche, y por la ma\u00f1ana, los resultados de AVRL mostraron numerosas anomal\u00edas. El resultado de la prueba de PT fue de 10.5 (rango normal de 7.1 a 9.1), de PTT fue de 23 (rango normal de 10 a 17) y de fibrin\u00f3geno fue de 279 (rango normal de 120 a 270) (Figura 1). \u00a0El an\u00e1lisis de D\u00edmero D se recibir\u00eda en dos d\u00edas ya que se tuvo que enviar la muestra a un laboratorio externo. Sabiendo esto, y el hecho de que el paciente estaba estable, se lo someti\u00f3 a una terapia de vitamina K, pero no a otros tratamientos ya que las petequias no se hab\u00edan extendido y no hab\u00eda otros signos de alteraciones de la coagulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando se recibi\u00f3 el resultado de la prueba de d\u00edmero D, tambi\u00e9n se observ\u00f3 que se hab\u00eda elevado a 939 (rango normal de 25 a 245). Curiosamente, si hubi\u00e9ramos recibido esta informaci\u00f3n junto con los otros componentes del perfil, posiblemente habr\u00edamos tratado de manera m\u00e1s agresiva la coagulaci\u00f3n intravascular diseminada (CID) con hospitalizaci\u00f3n continua.\u00a0 As\u00ed las cosas, el paciente poco a poco comenz\u00f3 a mostrar una mejor\u00eda 48 horas despu\u00e9s de la presentaci\u00f3n inicial, y se cambi\u00f3 los medicamentos inyectables por medicamentos orales, y fue dado de alta antes de la llegada de los resultados de la prueba de d\u00edmero D. \u00a0En la reevaluaci\u00f3n, se envi\u00f3 el PT\/PTT a AVRL, justo antes de recibir los resultados de d\u00edmero D y mostr\u00f3 una mejor\u00eda con respecto a la prueba anterior: el PT estuvo dentro del rango normal en 7.7 (de 7.1 a 9.1) y el PTT fue de 18 (de 10 a 17) (Figura 2). \u00a0Con este conocimiento, continuamos la terapia de la vitamina K y no instituimos ninguna terapia espec\u00edfica adicional para la coagulaci\u00f3n intramuscular diseminada, sobre la base de la \u00faltima serie de datos y la evoluci\u00f3n cl\u00ednica del paciente.\u00a0 Poco despu\u00e9s del alta, el propietario inform\u00f3 un episodio ocasional de v\u00f3mitos con heces oscuras. \u00a0Se a\u00f1adi\u00f3 sucralfato en el r\u00e9gimen, y el propietario se encarg\u00f3 de seguir vigilando de cerca.<\/p>\n<p>Dos semanas despu\u00e9s de ser dado de alta, y aproximadamente 48 horas despu\u00e9s de la \u00faltima dosis de vitamina K, el perro fue tra\u00eddo para una reevaluaci\u00f3n y se inform\u00f3 que hab\u00eda vuelto a la\u00a0 normalidad.\u00a0 Se envi\u00f3 otro panel PT\/PTT a AVRL. Los resultados mostraron una ligera elevaci\u00f3n del PT a 10.2 (rango normal de 7.1 a 9.1) (Figura 3) por lo que someti\u00f3 al perro a un tratamiento con vitamina K durante otras dos semanas.<\/p>\n<p>En la reevaluaci\u00f3n final, debido al horario del propietario, el perro no hab\u00eda estado consumiendo la vitamina K durante varios d\u00edas. Antes de esta \u00faltima visita, la cl\u00ednica hab\u00eda adquirido una m\u00e1quina VS<em>pro<\/em> y pudimos hacer la \u00faltima evaluaci\u00f3n final de los valores PT\/PTT del paciente en la cl\u00ednica. \u00a0El PT fue normal con un valor de 18.5 (de 14 a 19) y el PTT fue de 97.4 (de 75 a 105). \u00a0El perro hab\u00eda estado evolucionando muy bien y no se consider\u00f3 que sea necesario realizar seguimientos adicionales.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Figura 1<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16098\" src=\"https:\/\/www.vetpraxis.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/figura-1.png\" alt=\"figura 1\" width=\"1064\" height=\"610\" srcset=\"https:\/\/cdn.vetpraxis.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/figura-1.png 1064w, https:\/\/cdn.vetpraxis.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/figura-1.png 300w, https:\/\/cdn.vetpraxis.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/figura-1.png 768w, https:\/\/cdn.vetpraxis.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/figura-1.png 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 1064px) 100vw, 1064px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">FIgura 2 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Figura 3<br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16099\" src=\"https:\/\/www.vetpraxis.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/figura-2y-3.png\" alt=\"figura 2y 3\" width=\"1163\" height=\"610\" srcset=\"https:\/\/cdn.vetpraxis.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/figura-2y-3.png 1163w, https:\/\/cdn.vetpraxis.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/figura-2y-3.png 300w, https:\/\/cdn.vetpraxis.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/figura-2y-3.png 768w, https:\/\/cdn.vetpraxis.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/figura-2y-3.png 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 1163px) 100vw, 1163px\" \/><\/p>\n<p><strong>Discusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Este perro ilustr\u00f3 la importancia de interpretar los resultados de las pruebas diagn\u00f3sticas a la luz de la respuesta del paciente al tratamiento. No se determin\u00f3 ninguna causa incitante durante la presentaci\u00f3n inicial. \u00a0Nuestro diagn\u00f3stico presuntivo, con la ventaja del cuadro cl\u00ednico completo y la respuesta al tratamiento, se convirti\u00f3 malestar GI con translocaci\u00f3n bacteriana, sepsis y CID resultante.<\/p>\n<p>Curiosamente, al perro se le hab\u00eda realizado tres hemogramas separados al inicio de la condici\u00f3n y \u00e9stos nunca mostraron una elevaci\u00f3n significativa de los leucocitos, que fue una de las razones por las que se sospech\u00f3 de una patolog\u00eda hep\u00e1tica o intoxicaci\u00f3n con rodenticida al inicio del tratamiento como posibles causas de las petequias y las anormalidades de coagulaci\u00f3n resultantes.<\/p>\n<p>Existen tres teor\u00edas para la respuesta percibida a la terapia con vitamina K. La primera es que efectivamente se ha producido una deficiencia que puede haber estado relacionada con la falta de absorci\u00f3n debido a la enfermedad intestinal incitante. La segunda teor\u00eda es que la terapia con \u00a0vitamina K fue instituida junto con el tratamiento de la sepsis y no tuvo impacto en la mejora de los s\u00edntomas cl\u00ednicos, aunque esta teor\u00eda no explica los niveles elevados de PT\/PTT en la reevaluaci\u00f3n a las dos semanas. \u00a0La tercera teor\u00eda ser\u00eda que la causa incitante fue de hecho una ingesti\u00f3n t\u00f3xica de un antagonista de la vitamina K.<\/p>\n<p>El r\u00e1pido intercambio con el laboratorio de diagn\u00f3stico nos permiti\u00f3 monitorear los par\u00e1metros de coagulaci\u00f3n del paciente de cerca y en consecuencia cambiar el tratamiento. \u00a0Dicho lo anterior, este caso tambi\u00e9n fue un gran impulso para la incorporaci\u00f3n del VS<em>pro<\/em> a la cl\u00ednica ya que ahora nos permite a\u00f1adir o ajustar la terapia de los pacientes cuando la coagulaci\u00f3n es una preocupaci\u00f3n inmediata.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16106\" src=\"https:\/\/www.vetpraxis.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/figura-4.png\" alt=\"figura 4\" width=\"650\" height=\"1385\" srcset=\"https:\/\/cdn.vetpraxis.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/figura-4.png 650w, https:\/\/cdn.vetpraxis.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/figura-4.png 141w, https:\/\/cdn.vetpraxis.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/figura-4.png 481w\" sizes=\"auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px\" \/><\/p>\n<p>Patrocinado por:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-16108 size-medium\" src=\"https:\/\/www.vetpraxis.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/abaxis_logo_global-diagnostics_final_outline-1024x383-300x112.png\" alt=\"abaxis_logo_global-diagnostics_final_outline-1024x383\" width=\"300\" height=\"112\" srcset=\"https:\/\/cdn.vetpraxis.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/abaxis_logo_global-diagnostics_final_outline-1024x383.png 300w, https:\/\/cdn.vetpraxis.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/abaxis_logo_global-diagnostics_final_outline-1024x383.png 768w, https:\/\/cdn.vetpraxis.net\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/abaxis_logo_global-diagnostics_final_outline-1024x383.png 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n[\/hidden]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autor colaborador: Joe Spoo, DVM Tea Veterinary Clinic Tea, SD Un Labrador Retriever macho, castrado, de 4 a\u00f1os de edad, de 37.3 kg (82 lb)\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":16114,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2,3,1],"tags":[],"class_list":["post-16097","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","category-articulos","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vetpraxis.academy\/articles\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16097","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vetpraxis.academy\/articles\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vetpraxis.academy\/articles\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vetpraxis.academy\/articles\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vetpraxis.academy\/articles\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16097"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vetpraxis.academy\/articles\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16097\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vetpraxis.academy\/articles\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16114"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vetpraxis.academy\/articles\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16097"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vetpraxis.academy\/articles\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16097"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vetpraxis.academy\/articles\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16097"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}