Dr. Pablo E. Otero.
Licenciado en Ciencias Veterinarias en 1988 por la Universidad de Buenos Aires. Doctor de la Universidad de Buenos Aires, de la Facultad de Ciencias Veterinarias con calificación: Sobresaliente “Suma Cum Laude”. Especialista en anestesióloga y algiología. Además cuenta con un título de Especialista en Educación superior en docencia universitaria con orientación a las Ciencias Veterinarias y Biológicas.Es investigador en Categoría III otorgado por el Ministerio de Educación Ciencia y Tecnología (Sede Metropolitana) de Argentina. Ha sido profesor en diferente universidades, nacionales y particulares en Argentina. Ha obtenido el grado de Master di Anestesia e Terapia del Dolore presso il Departamento di Clínica Veterinaria dell’Universidad de Pisa ( Italia, 2011,2012) y la Especializacón Lato Sensu em Anestesiología Veterinaria, promovido por la Pós Anestesia Veterinaria en asociación con el Instituto Bioethicus y sellado por la Universidade de Jaguariúna (Sao Paulo, Brasil. 2011-2012). Ha publicado numerosos artículos en diferentes revistas y es el autor de 4 libros relacionados al dolor, su evaluación y tratamiento en pequeños animales. Actualmente es profesor Regular Adjunto del Área de Anestesiología y Algiología de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires.
Se presenta a la consulta un canino macho de 9 años de edad con un marcado dolor en la columna vertebral (fig. 1). El animal se presenta abatido y muestra una marcada dificultad para ganar la estación. En la revisión clínica el paciente reacciona expresando disconfort y signos de dolor cuando se explora la región de los músculos epiaxiales. Se extraen muestras de sangre para realizar un relevamiento del estado físico del paciente y se comienza un tratamiento sintomático.
Figura 1

Figura 2

El tratamiento inicial consistió en la administración de firocoxib (5 mg/kg PO, cada 24 horas) pregabalina (4 mg/kg PO, cada 24 horas).
Los análisis complementarios arrojaron resultados normales para todos los parámetros excepto para la función renal, la cual se expresaba ligeramente alterada.
El paciente evolucionó de manera satisfactoria y aunque mejoró la postura y movilidad, permaneció con recaídas intermitentes.
Cual de los siguientes decisiones terapéuticas consideras apropiadas:
a. Sumar al tratamiento una dosis complementaria de dipirona (25 mg/kg PO, cada 8 horas)
b. Suspender la toma del AINE y reemplazarlo por dipirona (25 mg/kg PO, cada 8 horas)
c. Suspender la toma del AINE y pregabalina y realizar un bloqueo nervioso periférico.
d. Suspender la toma del AINE y realizar un bloqueo nervioso periférico manteniendo a la pregabalina en el tratamiento.
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