
Estás en tu consulta vacunando a un cachorro de cocker spaniel y explicándole lo que debe y no debe comer… de repente, entra tu peluquera con expresión de pánico y te dice que necesita tu ayuda INMEDIATAMENTE en la peluquería con un perro.
Dejas a tus clientes con su cocker a la espera y acudes a la peluquería donde te encuentras a un chihuahua (o chihuahueño, como prefieras) desplomado sobre la mesa de trabajo, inerte y con lo que parece una parada cardio-respiratoria.
¡Buena forma de empezar el día!
¿Qué haces?